Foto: Captura de Pantalla
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CIUDAD DE MÉXICO.- La idea de crear 'Las hijas de Abril' llegó a Michel Franco cuando, mientras caminaba por la calle, observó a una adolescente embarazada y fue ahí donde él comenzó a preguntarse cómo es que ella había llegado a ese punto.

A ese cuestionamiento le adhirió como personaje una cuarentona que no acepta su edad y comienza a competir con sus hijos, a quienes termina lastimando sin darse cuenta del todo. Así, Michel Franco creó 'Las hijas de Abril', con la cual ganó en Cannes pasado el Premio del Jurado de la sección Una cierta mirada y que estrena hoy en 267 salas de la República mexicana.

Todo vino así, las cosas así salen de repente, viendo.
Michel Franco
Foto: Captura de Pantalla
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Para el largometraje contó con la participación de la española Emma Suárez (Julieta) en el papel de la mujer con una hija adolescente (Ana Valeria Becerril) esperando un bebé.

Ambas junto con la hija mayor (Joanna Larequi) viven en una casa de Puerto Vallarta. Y el novio (Enrique Arrizon) desea al bebé, pero no cuenta con empleo.

Bebé para recordar. Gran parte del filme aparece un bebé que, en el set, era toda una odisea. La producción esperaba el tiempo necesario para que el pequeño actor estuviera atento o llorara, para poder arrancar la escena. “Fue todo un tema, no podíamos forzar nada, a veces estaba distraído y había que esperar”, recuerda Franco.

El personaje de Abril refleja la inestabilidad, desequilibrio y el mundo enfermizo en el que vivimos. Es un personaje que engloba las buenas intenciones, la necesidad de querer, de atender, pero finalmente todos se vuelve en contra, es un desastre, una mujer que intenta encontrar el equilibrio, la seguridad y atender a sus hijas, pero es incapaz de hacerlo bien.
comenta la actriz española Emma Suárez

En cuanto al bebé que participa en la cinta, todos confiensan que en el set, era toda una odisea. La producción esperaba el tiempo necesario para que el pequeño actor estuviera atento o llorara, para poder arrancar la escena. “Fue todo un tema, no podíamos forzar nada, a veces estaba distraído y había que esperar”, recuerda Franco.