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ESTADOS UNIDOS.- En la primera serie de medidas de su presidencia, pocos esperaban que Joe Biden iría tan lejos en inmigración.

Diversas órdenes ejecutivas emitidas el miércoles revierten muchas de las iniciativas distintivas de su predecesor Donald Trump: se ordena parar los trabajos del muro fronterizo con México, cancelar una prohibición a la llegada de personas de varios países musulmanes y revertir los planes para excluir del censo de 2020 a quienes viven sin permiso en el país.

Biden también le ordenó a su gabinete que trabaje para preservar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), que ha protegido de la deportación a cientos de miles de personas que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños desde que fue establecido en 2012. Además, Biden amplió hasta junio de 2020 el estatus legal temporal para los liberianos que huyeron de la guerra civil y el brote de ébola.

Pero eso es sólo el principio. La propuesta más ambiciosa del mandatario, anunciada el miércoles, es un proyecto de ley de inmigración que concedería estatus legal y una ruta hacia la ciudadanía a cualquiera que haya estado en Estados Unidos antes del 1 de enero —unos 11 millones de personas, según proyecciones— y reducirá el tiempo que los miembros de las familias deben esperar afuera del país para recibir tarjetas de residencia.

En conjunto, las propuestas de Biden suponen un vuelco radical tras cuatro años de implacables golpes a la inmigración, de los cuales uno de los ejemplos más sobresalientes fue la separación de miles de niños de sus padres de acuerdo con una política de “tolerancia cero” a los cruces fronterizos ilegales. El gobierno de Trump también adoptó centenares de medidas más para reforzar el cumplimiento de la ley, limitar el derecho al asilo y reducir la inmigración legal.

Con este paquete de medidas, Biden disipa cualquier creencia de que sus políticas serían similares a las del expresidente Barack Obama, quien prometió un amplio proyecto de ley en su primer año pero aguardó cinco años mientras acumulaba más de dos millones de deportaciones.

Ansiosos de evitar una oleada de migrantes en la zona limítrofe, los colaboradores de Biden han dejado entrever que tomará tiempo revertir algunas de las políticas fronterizas de Trump, las cuales incluyen obligar a los solicitantes de asilo a esperar en México sus audiencias en una corte estadounidense de inmigración.