Foto: AP
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EL SALVADOR.- El presidente salvadoreño Nayib Bukele ha impuesto algunas de las medidas más duras del continente contra el coronavirus: cerró las fronteras, impuso una cuarentena nacional y envió a la policía y al ejército a detener a los infractores.

Una enorme mayoría de salvadoreños aprueba el desempeño de Bukele, pero los defensores de los derechos humanos se quejan de que el líder de 38 años ha ignorado la Constitución y a la Corte Suprema.

El tema más polémico son los “centros de contención” donde miles de salvadoreños han permanecido detenidos hasta más de un mes sin revisión judicial, algunos salieron de la calle mientras iban a comprar comida para sus familias. Otros tuvieron la mala suerte de viajar fuera del país cuando Bukele impuso la cuarentena y fueron encerrados a su regreso.

En unos 90 hoteles alquilados, centros de convenciones y gimnasios convertidos a toda prisa en refugios vigilados por la policía, el gobierno mezcló a enfermos con sanos, a menudo esperando semanas antes de examinar a las personas para detectar el virus, según grupos de derechos humanos y personas que han sido detenidas.

La Corte Suprema ha dictaminado reiteradamente que las detenciones son inconstitucionales ya que ninguna ley las autoriza. Pero Bukele ha ignorado la orden y acusa a los críticos de buscar la muerte de miles de salvadoreños.