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ESTADOS UNIDOS.- Vilipendiados, amenazados con represalias violentas y en algunos casos sufriendo agotamiento, docenas de funcionarios de salud pública estatales y locales en todo Estados Unidos han renunciado o han sido despedidos durante la pandemia de coronavirus, un testimonio de lo políticamente delicados que se han vuelto las mascarillas, los confinamientos y los datos de infecciones.

Una de las salidas más recientes ocurrió el domingo, cuando la directora de salud pública de California, la doctora Sonia Angell, fue destituida luego de un problema técnico que causó una demora en el reporte de resultados de las pruebas para detectar el virus, información que se utiliza en la toma de decisiones sobre la reapertura de negocios y escuelas.

La semana pasada, la comisionada de salud de la ciudad de Nueva York fue reemplazada luego de meses de fricciones con el Departamento de Policía y el Ayuntamiento.

Una revisión del servicio noticioso Kaiser Health News (KHN) y de The Associated Press encontró que por lo menos 49 funcionarios de salud pública estatales y locales han renunciado, se han retirado o han sido despedidos desde abril en 23 estados. La lista ha aumentado en más de 20 personas desde que la AP y el KHN comenzaron a llevar un registro en junio.

La salida de ese personal está empeorando una situación ya de por sí mala, justo cuando Estados Unidos necesita un buen liderazgo de salud pública, comentó Lori Tremmel Freeman, directora general de la Asociación Nacional de Funcionarios de Salud de Ciudades y Condados.

“Nos estamos moviendo a una velocidad vertiginosa para frenar una pandemia, y no puedes darte el lujo de presionar el botón de pausa y decir: ‘Vamos a cambiar el liderazgo por aquí y regresaremos con ustedes luego de que contratemos a alguien’”, señaló Freeman.