Ben Kirkby/Arizona Daily Star vía AP
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ESTADOS UNIDOS.- Casi 1.700 sacerdotes y otros miembros del clero sobre los que pesan señalamientos creíbles de abuso sexual infantil viven con poca o ninguna supervisión de las autoridades eclesiásticas o policiales, de acuerdo con una investigación de The Associated Press.

Décadas después de que la primera oleada de estos escándalos azotara diversas diócesis en Estados Unidos, algunos de estos curas, diáconos, monjes y personas laicas trabajan ahora como maestros de matemáticas en secundarias o como consejeros de víctimas de pederastia.

Otros trabajan como cuidadores y voluntarios en organizaciones sin fines de grupo dirigidas a ayudar a menores en riesgo. Viven cerca de parques infantiles y guarderías. Incluso adoptan y albergan a menores de edad.

En el tiempo desde que salieron de la Iglesia, decenas han cometido delitos, como agresión sexual y posesión de pornografía infantil, según un análisis de la AP.

Un reciente intento de las diócesis católicas en Estados Unidos para dar a conocer los nombres de los miembros del clero a quienes consideran que enfrentan acusaciones creíbles puso de relieve el problema desafiante de cómo vigilar y rastrear a los sacerdotes que en una situación casi habitual nunca fueron acusados penalmente y que en muchos casos simplemente fueron expulsados de la Iglesia o la dejaron para vivir ahora viven como ciudadanos comunes y corrientes.

Cada diócesis determina sus propios criterios para considerar si un sacerdote enfrenta acusaciones creíbles. Las denuncias van desde conversaciones inapropiadas y abrazos indeseados hasta sodomía o violación no consensuadas.