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ESTADOS UNIDOS.- Donald Shaw, con sus 74 años, camina por un terreno vacío junto a una carretera que cruza la ciudad y que históricamente ha dividido las comunidades blanca y afroamericana. Está del otro lado del sector donde Donald Trump realizará el sábado su primer acto de campaña desde que llegó el coronavirus, ante partidarios abrumadoramente blancos.

Shaw tiene recuerdos vívidos de la pujante comunidad negra que ocupaba estas tierras, arrasada hace casi un siglo por violentas turbas blancas y décadas de represión.

“Trate de imaginarse todas estas casas”, dijo Shaw una mañana reciente, describiendo las viviendas e iglesias de la comunidad negra que abarcaban decenas de cuadras en el sector por donde caminaba, escenario de la matanza de 1921 en Tulsa. “Imagíneselas”.

“Hoteles, cines, una pista de patinaje”, dijo Shaw, un jubilado que por las mañanas se sienta a la sombra de un monumento que recuerda al Home Style Café, el estudio fotográfico de A.S. Newkirk y cientos de panaderías, barberías, oficinas de abogados y otros negocios destruidos en la matanza.