Foto: AP Foto/Kin Cheung
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HONG KONG.- La división social de Hong Kong no parecía llegar a su fin el viernes cuando los estudiantes rechazaron una invitación de la líder de la ciudad, Carrie Lam, para reunirse y miles de madres se manifestaron en apoyo a los jóvenes manifestantes que dejaron un paso de destrucción en el edificio de la legislatura al principio de la semana.

“No se sientan solos, papá y mamá los apoyan” decía uno de los muchos mensajes escritos a mano sostenido en un evento de “Madres de Hong Kong”.

Una participante, la profesora universitaria Sealing Cheng, preguntó quién era responsable de la destrucción de la legislatura, insinuando que un gobierno arrogante había motivado a los manifestantes a irrumpir en el edificio y destruirlo.

“Nuestros corazones sufren por los jóvenes manifestantes y nuestra sociedad dividida”, dijo en un discurso a los reunidos, en su mayoría mujeres.

La influencia económica de China continental estuvo muy presente en la protesta, que se llevó a cabo bajo los rascacielos del Banco de China y otros bancos. Muchos jóvenes se sienten abandonados por la economía dirigida por China, luchando para llegar a fin de mes y viviendo en pequeños departamentos por los crecientes precios inmobiliarios. Creen que un gobierno democráticamente electo respondería mejor a sus necesidades que uno escogido por las élites de Beijing, que se beneficia de los lazos económicos con el continente.

Lam, quien desapareció del público durante dos semanas cuando aumentaron las protestas, juró escuchar más a los jóvenes durante un discurso del lunes, un día festivo que marcaba el aniversario 22 del regreso de Hong Kong de Gran Bretaña a China.