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NUEVA ZELANDA.- Christchurch vivió una jornada de luto entre el desconcierto y el horror por los ataques a las dos mezquitas que causaron 49 muertos con mensajes de unidad contra la islamofobia.

La apacible ciudad de la Isla Sur, de unos 388 mil 400 habitantes, todavía no da crédito al ataque con armas semi-automáticas a dos mezquitas del centro de la ciudad y a plena luz del día, en la peor masacre que ha padecido el país oceánico.

Uno creía que eso pasaba en Estados Unidos, en ciudades grandes como Londres o París, pero jamás en Nueva Zelanda y mucho menos en Christchurch. No puede ser, parece increíble",

El cielo gris de Christchurch acompañaba el humor de desolación de los habitantes de esa ciudad, que acudieron en grupo o solos a dejar flores en un semáforo cerca de la mezquita de Al Noor, cuyos alrededores estaban acordonados por la Policía.

Lo hizo un residente de apariencia asiática que llegó en bicicleta para dejar un ramo seguido de un grupo de hombres del Pacífico que también llevaban flores entre sus fornidos brazos, mientras adolescentes sollozantes y familias acongojadas se abrazaban al pie del improvisado altar.

Junto a las flores había un cartel en árabe y otro en inglés en el que se leía "no importa de dónde vengas, no importa tu religión, estoy feliz de ser tu vecino".

Estoy muy triste, tantas vidas perdidas (...) lo siento por esas familias",

Delante de la mezquita, otra gente se arrodillaba delante de una pancarta blanca para dejar sus impresiones en forma de corazones multicolores y mensajes que apelaban a la solidaridad y la unión, salvo algunos que no podían evitar el resentimiento: "recuerden sus nombres. Prohíban las armas. Jódense, nazis".

"Ellos son nosotros. Estamos unidos como comunidad", era la consigna que más se repetía en ese manto blanco y en otros ramos de flores a lo largo de la zona acordonada que abarca los linderos del inmenso parque Hagley.

Esas palabras se hacían eco de las que dijo la primera ministra, Jacinda Ardern, cuando condenó la víspera los ataques que calificó de "terroristas" y explicó que éstos se perpetraron porque Nueva Zelanda es una sociedad en donde viven en armonía decenas de nacionalidades.