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ESTADOS UNIDOS.- Poco después de que las personas levantaron sus copas para brindar por el Año Nuevo, unos 150 migrantes se reunieron en Tijuana frente a la barda fronteriza para intentar cruzar hacia Estados Unidos, muchos de los cuales eran solicitantes de asilo hartos de esperar tanto tiempo a que se procesen sus solicitudes.

Del otro lado, agentes de la Patrulla Fronteriza con uniformes camuflados, lentes de visión nocturna y fusiles de asalto les gritaban: “¡No Salten. Es Peligroso. Échense atrás!”, en español. Los activistas estadounidenses que acompañaban a los migrantes les gritaron en inglés a los agentes que no arrojaran gases lacrimógenos porque había niños presentes.

Varios migrantes intentaron escalar el cerco de metal, lo que provocó que los agentes dispararan las primeras rondas de gases lacrimógenos. Después de que los migrantes se acercaron nuevamente al muro, las autoridades dispararon una segunda ronda... luego otra más.

Los migrantes huyeron gritando, llorando y tosiendo. Una madre estaba frenética después de perder por un instante a sus hijos entre el humo denso y la oscuridad.

“Los niños lloraban”, dijo José Fajardo Anariba, de 16 años, originario de Tegucigalpa, Honduras. “No iban a aguantar”.

La confrontación del martes fue la segunda ocasión en poco más de un mes que las autoridades estadounidenses arrojan gases lacrimógenos hacia territorio mexicano. Los actos provocaron fuertes críticas de políticos y activistas en ambos lados de la frontera y planteó preguntas sobre el uso de la fuerza contra migrantes.