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ESPAÑA.- Wilson Guzmán perdió el uso de sus piernas a los 17 años, cuando recibió un balazo en la espalda al tratar de recuperar una bicicleta robada en Medellín.

Dos décadas después, se desplaza por la ciudad usando una silla de ruedas acoplada a una rueda delantera eléctrica. Recientemente encabezó una visita guiada por los parques de Medellín en la que siete personas lo siguieron por los carriles para bicicletas, subiendo tramos empinados en vehículos similares al suyo.

“Todos los que se montan en estas sillas salen de acá con una sonrisa”, dijo Guzmán. “Y también se ponen en la situación de una persona discapacitada”.

Las visitas guiadas en sillas de ruedas que Guzmán realiza una vez a la semana son una nueva oferta turística en una ciudad que lentamente se saca de encima una imagen asociada con la violencia del narcotráfico y que ahora es uno de los destinos turísticos más visitados de Colombia.

Los paseos son organizados por MATT, un start-up fundado el año pasado con el objetivo de generar oportunidades laborales para las personas con discapacidades.

Por el equivalente a 25 dólares, una persona, con o sin discapacidades, puede montarse en estas sillas de ruedas eléctricas y hacer un paseo de tres horas por los parques junto al río que cruza la ciudad, con paradas en un café y en un bar en el que pueden degustar cervezas.