TAILANDIA.- Lo hizo esperar un rato mientras hablaba con el rey y la reina de Tailandia. Lo amonestó por visitar solo Bangkok y no “la Tailandia real”. Hizo sonreír a “Jorge” cuando se tomó su tiempo para traducir algunos comentarios suyos improvisados en español para que los pudiesen entender los curas y las monjas locales.

La monja Ana Rosa Sívori tiene un papel protagónico en la visita de su primo segundo Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, desempeñándose como traductora y confidente del pontífice.

Los asistentes del papa son generalmente hombres que permanecen en un segundo plano y muestran una profunda deferencia hacia el líder de los 1.200 millones de católicos del mundo. Sívori, sin embargo, trata a Francisco con el respeto que merece un papa, pero reflejando la confianza y el desenfado de una monja práctica que lleva más de medio siglo sirviendo a los fieles tailandeses. Y que conoce al pontífice desde pequeña.

Sívori, monja de 77 años de la orden salesiana, es asistente del director de la escuela salesiana de Udon Thani, en el noreste de Tailandia. Llegó al país en 1966 desde Argentina, donde su padre era primo hermano de la madre del papa.

Asegura que su padre notó tempranamente que “Jorge” tenía algo especial, un sentimiento que se propagó entre toda la familia.

“Siempre decía que ‘nadie se meta con Jorge’. Le tenía un cariño especial”, relató Sívori a periodistas italianos antes del viaje.