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ESTADOS UNIDOS.- Atrás quedaron las fiestas y las multitudes que, hombro con hombro, solían llenar Times Square en la víspera de Año Nuevo, reemplazadas el jueves por calles vacías y un silencio estremecedor en los últimos compases de 2020.

Así es la Nochevieja en la era del COVID-19.

El control de multitudes cedió el paso a la prevención de multitudes, ya que la policía cerró la llamada Encrucijada del Mundo al paso de los vehículos y peatones que deseaban echar un vistazo de la esfera de cristal que de todas formas descendió de un asta a medianoche para marcar el cambio de año. Se pidió a la gente que siguiese el descenso de la esfera por televisión.

Aún así, algunos grupos se congregaron justo afuera del perímetro policial a medida que se acercaba la medianoche. Muchos dijeron que querían despedir un año difícil en sus propios términos.

Pequeños grupos de fiesteros, algunos con sombreros brillantes, grabaron la vista lejana que tenían de Times Square con sus celulares y soltaron vítores a medianoche. Hubo besos y brindis, pero la policía dispersó rápidamente a quienes estaban en Broadway tras la caída de la esfera.

Uno de los asistentes, Daniel Camacho, de 36 años y de Manhattan, describió la experiencia como “anticlimática" por la poca gente que había.

“Me alegro de que haya terminado", dijo sobre 2020.

Preparándose para lo peor, el Departamento de Policía de Nueva York desplegó a perros detectores de bombas y camiones de volteo llenos de arena con la intención de generar protección en caso de posibles explosiones. Pero las directrices de la policía incluían una orden inusual este año: impedir que se forme una multitud en Times Square, que solia ser la mayor fiesta de año nuevo del país.

Algunos artistas famosos subieron a los escenarios instalados en una plaza casi vacía para cantar ante un pequeño grupo de trabajadores esenciales con mascarilla. En los últimos minutos antes del cambio de año, Jennifer Lopez interpretó el clásico de Aerosmith “Dream On” bajo una lluvia de confeti.

Tras la cuenta regresiva, una pequeña exhibición de fuegos artificiales y más confeti recibieron a 2021.

El coronavirus ha trastocado la vida pública desde hace meses, y la víspera de Año Nuevo no fue una excepción en una ciudad con más de 25.000 fallecidos por COVID-19. Las cuadras alrededor del área donde cae la esfera tenían barreras para impedir el acceso, dejando un panorama que el comisionado policial Dermot Shea describió como “surrealista”.

Ni siquiera un grupo de efectivos de la Guardia Nacional que luchan contra el coronavirus desde marzo pudieron entrar al perímetro.

“Habría sido genial entrar en 2021 al estilo de Nueva York·", señaló Billy Merola, un marine de Long Island.

El cambio en el calendario “da esperanza", añadió.

Otros que pasaron por la zona en las horas previas a la medianoche dijeron que esta era una celebración cargada de melancolía.

“Me entristece un poco”, dijo Cole Zieser, quien se mudó recientemente a la ciudad. “Simplemente no va a ser lo que queríamos, lo que todo el mundo sueña en Nueva York”.

Los comerciantes de la zona también lamentaban la ausencia de gente.

“Está muerto", dijo Ali Jameel, propietario de una tienda a una cuadra de Times Square. “Soñamos con que vuelva a ser como antes".

A pesar de las restricciones, el alcalde Bill de Blasio prometió que la Nochevieja sería "una noche alegre, sumamente alegre. Adiós 2020. Aquí viene algo mejor: 2021”.