Foto: Captura de pantalla
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ALEMANIA.- El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que lleva a Alemania en la sangre y provocó una espontánea risa de Angela Merkel, Canciller alemana.

El curioso momento ocurrió cuando ambos líderes hablaban ante medios de comunicación en la cumbre del G7.

Angela Merkel se burló, sin embargo, el magnate neoyorkino decía la verdad. Elizabeth Trump, su abuela, era alemana.

La cumbre del G7 de Biarritz ha visto un Donald Trump más moderado, con un tono más constructivo y positivo a pesar de las notables diferencias en buena parte de los asuntos tratados, en un esfuerzo por apuntalar la unidad del grupo.

Trump venía de una semana muy belicosa verbalmente, casi incluso más de lo habitual en él (duros ataques a la primera ministra danesa por la no venta de Groenlandia, a China por la guerra comercial, al presidente de la Reserva Federal y a los judíos estadounidenses que votan al Partido Demócrata).

Todo ello había alertado a sus aliados del grupo, que tal vez temían una repetición de anteriores experiencias.

Fuera porque en esta cita no tenía aliados claros, o tal vez porque ha buscado una estrategia más constructiva y conciliadora, estos tres días de reuniones han mostrado a un Trump mucho más sosegado en sus expresiones y modos, aunque se han mantenido igual de activo y locuaz.