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CIUDAD DE MÉXICO.- Muchas veces habrá dudado de meterse a nadar en una alberca pública con muchos niños, ante el temor de el agua esté contaminada con orines.

Pues bien, finalmente un estudio se puso a medir cuánto es lo que que la gente orina en las piscinas públicas. Seis científicos del laboratorio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alberta, Canadá, tomaron 250 muestras en 23 piscinas y 8 jacuzzis de dos ciudades canadienses. En los análisis buscaron detectar la concentración de Acesulfamo­k, un edulcorante artificial habitual en los alimentos que se expulsa de manera completa cuando orinamos, lo que vuelve un marcador ideal de la presencia de orina.

Los análisis detectaron entre 30 y 7 mil 100 nanogramos de orina por litro. Luego midieron durante tres semanas los niveles de orina en dos piscinas: en una con 416 mil litros de agua (con un tamaño aproximado de 20 x 10 metros y 2 metros de profundidad) encontraron 30 litros de orina. Y en otra del doble de tamaño, hallaron la presencia de 75 litros de orina.

La situación es peor en los jacuzzis. En todos los casos analizados se detectaron muestras de orina en esos espacios reducidos en el que no entran mas de un grupo de personas.

En el de un hotel en el que se realizaron mediciones, se encontró una concentración de Acesulfamo­k tres veces superior a la de las piscinas mencionadas. Antes de los Juegos Olímpicos de 2012, el nadador olímpico estadounidense, Michael Phelps, admitió que él orinaba en las psicinas y que creía que "todo el mundo" lo hacía. "El cloro mata todo, no está mal", se defendió.

Pero lo cierto es que, si bien la orina es estéril, algunos de su componentes, como la urea, el amoníaco y la creatinina reaccionan con componentes de desinfectantes como el cloro y pueden provocar irritación en los ojos y las vías respiratorias.

Con información de Infobae