FOTO: EFE
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ESTADOS UNIDOS.- A lo largo de este 2020 convulsionado y atravesado por la pandemia de coronavirus, la naturaleza no paró de dar muestras de su inconmensurable riqueza. Prueba fehaciente de ello es el reciente avistamiento de un pingüino blanco en las Islas Galápagos de Ecuador.

Jimmy Patiño se encontraba haciendo un recorrido con turistas el pasado 19 de noviembre por el norte de la isla Isabela, en el sitio de vista Punta Vicente Roca, cuando se produjo lo inesperado. Desde el agua, el guía pudo divisar un ejemplar de pingüino blanco.

Como publicaron desde la cuenta de Twitter del Parque Nacional Galápagos, los especialistas sostienen que podría tratarse de una condición genética conocida como leucismo. Esto produce una pérdida parcial de la pigmentación del plumaje o pelaje de los animales.

A diferencia del albinismo, los que padecen este síndrome mantienen el color de sus ojos y son, a su vez, más resistentes a la luz solar. No obstante, como se explica en un comunicado distribuido desde ese parque nacional, solo un análisis genético del pingüino blanco permitiría que se confirme el diagnóstico.

Previamente, los científicos ya habían registrado casos de albinismo y leucismos en las Islas Galápagos en animales como lagartijas, langostas, pinzones y tiburones, pero es la primera vez que sucede con un pingüino.

Como publica France24, el monitoreo más reciente de la población de pingüinos de Galápagos (Spheniscus mendiculos) registró la cifra más alta desde 2006. Por este conteo, los especialistas consideran que la población está saludable.

El pingüino de Galápagos es una de las variedades más pequeñas del mundo. Como máximo puede llegar a medir 35 centímetros de altura.