Foto: Archivo.
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BRASIL.- El brasileño João Gilberto, fallecido a los 88 años de edad, era el último padre vivo de la Bossa Nova, ritmo sincopado de la samba pero mezclado con la frescura del jazz que se convirtió en reflejo del alma brasileña.

Su voz delicada cantando “Garota de Ipanema” (“La chica de Ipanema”, en español) sigue cautivando al mundo más de 60 años después de su grabación. En el verano de 1958, esparció la saudade (nostalgia) junto al compositor pianista Tom Jobim y el poeta-diplomático Vinicius de Moraes.

Pero João Gilberto murió enfermo, solo y en la ruina. La mayoría de los brasileños lo vio por última vez en un video en 2015, donde aparecía, muy delgado y en pijama, cantando la entrañable canción a su nieta, acompañado de la guitarra.

En 1958, “Chega de saudade” marcó el punto de partida para la carrera de João Gilberto y la Bossa Nova. El público quedó hechizado por su voz susurrante, las armonías de Jobim y las palabras de Moraes.

En 1960 y 1961 lanzó otros dos álbumes, con composiciones de Jobim y Moraes, junto a otros referentes. Luego, por casi 20 años el guitarrista y cantante vivió en Nueva York con un interludio de dos años en México. Trabajó con Jobim y músicos de jazz como el saxofonista Stan Getz.

El álbum “Getz/Gilberto”, con “Garota de Ipanema” cantada por Astrud Gilberto, su primera esposa (que lo dejó por Getz), se consagró como un éxito, como también lo fue su concierto en el neoyorquino Carnegie Hall, en 1964. En 1967, Frank Sinatra incluyó “Girl from Ipanema” (versión en inglés) en su repertorio, y la Bossa Nova cautivó al mundo.