Foto: Notimex
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CIUDAD DE MÉXICO.- En unas elecciones llenas de tensión e incertidumbre, el verdadero ganador, a pesar de los resultados, fue el abstencionismo; en promedio, apenas un 33% del padrón electoral acudió a las urnas en las seis entidades que fueron partícipes de los comicios.

Con una máxima de 44.8% de participación, correspondiente a Durango, y una mínima de 22% en Quintana Roo, las elecciones en este 2019, representan las de más baja participación social registrada en los últimos años.

La lista la completan Aguascalientes, Baja California, Puebla, y Tamaulipas, con un porcentaje de 38.9, 29.6, 33.4, y 33 por ciento de participación respectivamente.

Foto: Captura de pantalla
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Sin embargo, un hecho que resulta alarmante para la democracia Mexicana, es la causa de la indiferencia social ante la responsabilidad ciudadana de ejercer su derecho al voto.

Según los especialistas, un notable hartazgo y la falta de confianza en los representantes, son dos de los factores que influyeron para que este fenómeno electoral estuviera presente en los comicios de este año.

Tal es el caso de Puebla, donde apenas se registró un 33% de participación en las elecciones extraordinarias; luego de que la gobernadora electa, Martha Erika Alonso, cuyo fallecimiento ocurrió diez días después de que tomara posesión del cargo, ganara con el 66% de participación electoral.

Mientras que en Baja California, únicamente un 29.6% del padrón electoral, fue el encargado de decidir el rumbo político de su estado, cambiando del régimen de un gobernante ausente perteneciente al PAN, a uno nuevo encabezado por MORENA, quien movilizó a su base partidista.

En el caso de Tamaulipas, el gobernador panista, Francisco Javier Cabeza de Vaca, se encargó de movilizar a toda la base política del estado para que su partido arrasara en las elecciones, asegurando mayoría en el Congreso del Estado.

Acorde con datos emitidos por el Instituto Nacional Electoral (INE), como consecuencia de la baja respuesta de los electores, el costo por voto emitido se disparó en las seis entidades; provocando con esto, un costo unitario de 1,005 pesos por sufragio en Quintana Roo, correspondiente a los 263, 005 personas del padrón electoral, que representan el 22.1% del total registrado.

Mientras que Durango, con un precio de 384 pesos por voto, fue la entidad que presentó el menor costo durante las elecciones.

Con estos datos, se tiene que el proceso electoral de este año, evidencia el existente desinterés político por parte de la ciudadanía, así como el hartazgo y la falta de confianza en quiénes los van a representar.

Foto: La Verdad
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