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CIUDAD DE MÉXICO.- La cuarta ronda de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte terminó con fricciones.

La administración del presidente Donald Trump acusó su molestia con México y Canadá por no mostrar disposición a aceptar sus peticiones para reducir el déficit comercial estadounidense, mientras que el equipo mexicano señaló que la posición de rechazo no es intransigencia, sino sensatez, y dejó en claro que hay límites.

"Francamente, estoy sorprendido y decepcionado de que no haya habido disposición para aceptar nuestras propuestas", dijo Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos.

"Me duele y me decepciona la resistencia de las dos partes que aquí me acompañan. Coincidimos en el primer objetivo, pero a veces no aceptan criterios que ya habíamos aceptado en el pasado", lanzó durante la conferencia conjunta al término de las conversaciones.

Entre las propuestas a las que México y Canadá han mostrado rechazo se encuentran modificar las reglas de origen en la industria automotriz, terminar los mecanismos de solución de controversias e imponer una cláusula de expiración del TLC.

"No hemos visto ninguna señal de que nuestros socios tengan la voluntad de hacer cualquier ajuste", añadió el negociador estadounidense.

En tanto, Ildefonso Guajardo, secretario de Economía de México, dijo que no se deben tomar decisiones de las que los socios se puedan arrepentir.

"Es claro que no vamos a poner en la mesa el interés nacional; es clarísimo no sólo por la relatoría de nuestra parte, sólo hay que escuchar a los actores de estadounidenses para entender que lo que fue referido como intransigencia es sensatez", dijo en un mensaje por separado tras el cierre del encuentro.

Previamente, en la conferencia conjunta, Guajardo enfatizó que el Tratado no puede menoscabar lo que ya se ha alcanzado en los últimos años y reconoció que hay mucho por hacer para dar pie a la siguiente ronda de la renegociación, la cual se celebrará en México del 17 al 21 de noviembre, para después volver a las conversaciones hasta 2018.

"México sigue trabajando en soluciones constructivas y creativas, y está abierto al diálogo. Pero para que los esfuerzos de México, Estados Unidos y Canadá rindan frutos, tenemos que entender que todos tenemos límites y que, a pesar de nuestras diferencias, tenemos que asegurar que las decisiones que tomemos hoy no sean inconvenientes a futuro", mencionó.

"Sabíamos que sería un proceso muy complejo, pero es fundamental reforzar esfuerzos para llegar a un acuerdo", añadió.

Comentó que pese a haber propuestas en las que no coincidan los tres países, debe haber un objetivo común para hacer de Norteamérica una región más fuerte.

"Hay propuestas en las que no coincidimos, pero nuestros países tienen un objetivo común: hacer que la zona del TLC sea fuerte y moderna, que se brinde certidumbre a la inversión al fortalecer, no debilitar, la protección legal para creación de empleo; que el marco jurídico nos ayude a tomar ventaja de las oportunidades ofrecidas por la economía digital en lugar de enfocarnos en reglas comerciales que se diseñaron para una economía del siglo 20".

En esta ronda de conversaciones, que inició el 11 de octubre y culmina hoy, finalmente se plantearon propuestas para temas complejos del Tratado, como el contenido regional de autos, donde Estados Unidos quiere aumentar a por lo menos 85 por ciento el contenido norteamericano y 50 por ciento el contenido estadounidense.