ESTADOS UNIDOS.- Si alguien se decide a caminar en medio de los vestuarios de los Chiefs entre el almuerzo y la práctica vespertina habitual, será mejor que utilice hombreras y un casco, a fin de prepararse para algún impacto.

Y es que existe una buena probabilidad de que esa persona termine disputando un partido informal de básquetbol, contra jugadores de hasta 136 kilos (300 libras).

Se trata de una imagen común durante la temporada regular: corpulentos integrantes de la línea ofensiva y defensiva que se golpean entre sí, mientras los tackles defensivos Chris Jones y Khalen Saunders intentan avanzar a la canasta _que cuelga en la puerta que lleva hacia las duchas. Usualmente, sus compañeros se juntan alrededor y juegan el papel de aficionados e incluso de árbitros bastante expresivos.

“Cuando entras al juego, es una competencia que no se detiene”, explicó esta semana el tight end de los Chiefs Travis Kelce. “Los chicos siempre están jugando o compitiendo de cualquier forma para tener la ventaja sobre alguien más”.

Los partidos informales ilustran algunos puntos de la preparación de los Chiefs, que jugarán su primer Super Bowl en 50 años: Tienen el carácter competitivo que se extiende a todo el equipo dentro y fuera del terreno.

Genuinamente les gusta estar el uno con el otro. Incluso podrían irse juntos a otro lado para almorzar. Y más que nada, tienen una naturaleza relajada a pesar de estar en un negocio de gran presión y con tanto en juego como lo es el fútbol americano profesional.

Este último punto les podría caer muy bien en medio de una semana con muchos compromisos de prensa, un sinfín de fiestas y distracciones, y que al final de cuentas incluye la preparación para el trascendental partido del domingo ante los 49ers de San Francisco.

“La situación que es única con este grupo es que no se quejan de nada”, dijo el entrenador en jefe de los Chiefs Andy Reid. “Cuando necesitan relajarse y divertirse, se relajan. Pero cuando están en el entrenamiento, todo es trabajo”.