Foto: Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
Foto: Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
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NUEVO LEÓN.- Por primera vez en alrededor de 30 años, este viernes 3 de abril, la imagen del Señor de la Expiración, visitará la Catedral de Monterrey, en el marco de la Jornada Nacional Penitencial convocada por la Conferencia del Episcopado Mexicano.

De acuerdo con la Arquidiócesis de Monterrey, el traslado iniciará a las 15:00 horas y será transmitido en sus redes sociales y de la Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

Teniendo el llamado de la Conferencia del Episcopado Mexicano a celebrar una Jornada Nacional de Penitencia, he decidido trasladar a El Señor de la Expiración a la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey el Viernes de Dolores del presente año, es decir, el 03 de abril de 2020
Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey
Foto: Arquidiócesis de Monterrey
Foto: Arquidiócesis de Monterrey

El padre José Garza Madero dirigirá una Hora Santa Penitencial, que será transmitida en directo por los canales digitales de la Arquidiócesis.

El Señor de la Expiración permanecerá en Catedral hasta el Viernes Santo, día en que regresará a su santuario en Guadalupe, Nuevo León.

La leyenda

Sucedió en una mañana, cuando se percibían apenas las primeras luces del alba. Los indios despertaron sobresaltados y corrieron presurosos a la Capilla, porque oyeron el tañer de la campana. Y su sobresalto fue mayor aún, al darse cuenta de que no era el indio Sacristán quien la sonaba, sino un asno que movía el cuello y jalaba la cuerda con el hocico.

"Pesada carga traía en sus lomos la bestia. –algún mercader la habrá extraviado-" se dijeron, pero en vano buscaron en el camino; ni siquiera huella reciente encontraron de alguna recua en el sendero.

Aunque con el temor consiguiente, libraron de tal peso al borrico; y cuando pusieron en el suelo el lago cajón de toscas y mal enclavadas tablas, notaron que su contenido era una imagen del Señor crucificado y en tamaño natural. Postrándose de hinojos ante la visita tan providencial; lloraban unos, conmovidos por la expresión del rostro del Señor; otros se santiguaban con ademán de asombro y regocijo.

Introdujeron al Cristo en la Capilla, sustituyendo con él la gran cruz de madera que destacaba en el fondo, y que había sido venerada hasta entonces, como titular de la hacienda primitiva.

Tan desbordante fue el júbilo, que nadie supo más del cansado jumento que habían dejado junto a la puerta. Los buscaron mucho por entre los matorrales y sembradíos; todo fue inútil, no lo encontraron; sin embargo, se cuenta que lo encontraron muerto de cansancio cerca de la puerta norte de la Capilla y que ahí mismo, le dieron sepultura.