Durante los últimos días hemos tenido que seguir una serie de recomendaciones para limpiar y desinfectar, evitando así posibles contagios de COVID-19. De igual forma, hemos escuchado al titular de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey advertirnos sobre la escasez de agua en la entidad. Se nos ha informado que durante estos días de contingencia el consumo de agua en nuestros hogares se ha incrementado alrededor de un 30% y debemos tomar medidas para racionalizar su uso.

Esto me parece que debe ser una medida permanente. Todos los ciudadanos debemos de cuidar el agua no solo en tiempos de escasez, sino en todo momento. ¿Por qué reaccionar hasta cuando el recurso es insuficiente? Recuerdo que hace algunas décadas había cortes y el abasto de agua no se realizaba las 24 horas del día. Es probable que las nuevas generaciones no recuerden aquella exitosa campaña que muchos de nosotros cantamos o recitamos en algún momento “gota a gota, el agua se agota; si es mucha o es poca la tenemos que cuidar”. Cuánta verdad había en ese coro.

Ahora bien, pienso que es importante reflexionar en el mensaje que nos envía el gobierno estatal. Me parece complicado que en tiempos de pandemia nos informen sobre la escasez del agua en el Estado. Si bien, se ha registrado el aumento en el consumo residencial de agua, pero ¿no debería de registrarse una disminución en el consumo de las empresas que dejaron de operar? También me causa extrañeza que nos informen que contamos con reservas de agua para los próximos 13 meses y se decidió avisar hasta este momento en el que existe incertidumbre social y gran inestabilidad económica.

Esto me lleva a recordar el proyecto de Monterrey VI. De acuerdo a un informe de la Comisión Nacional del Agua de junio de 2017, titulado “Presas y acueductos para abastecimiento de agua potable”, con esta obra se traería agua a Nuevo León desde el río Pánuco. El acueducto sería de 372 km y con un caudal de 5,000 litros por segundo; sin embargo, este proyecto fue cancelado por haber muchos cuestionamientos políticos, económicos y ambientales. Con base en el Plan Hídrico Estatal se sustituyó el proyecto Monterrey VI por la Presa Libertad que podría tener un caudal de 1,800 litros por segundo. Tomando en consideración el reporte anteriormente señalado, se menciona que el consumo de agua de la población se incrementa en 250 litros por segundo anualmente, lo que significaría que considerando el tiempo de construcción y llenado, al paso de 4 años, el abasto que proporcionaría la Presa Libertad a Nuevo León sería insuficiente para satisfacer el incremento anual de la demanda del líquido.

No demerito el posible beneficio de la presa, pero años después de que se lanzó este proyecto seguimos sin Libertad y sin Monterrey VI, lo que significa que ya estamos consumiendo un metro cúbico más sin tener nuevas fuentes de abasto. Entonces ya no sé qué tanto es que la escasez se deba a que estamos consumiendo más agua en nuestros hogares o solo es que, aunado al incremento del volumen de agua que utilizamos durante la pandemia, la vida sigue, la población crece, sus necesidades también y no nos hemos preparado para proveer el agua que se requiere.

Pienso que es bueno que nos alerten sobre la escasez del agua en el Estado, pero sería mejor que nos informarán cuál es el plan que se tiene para evitar que solo tengamos reservas para 13 meses más; cuáles son las otras alternativas de abastecimiento que se tienen. Si bien, se trajo abajo un proyecto por supuesta corrupción o falta de transparencia, y digo supuesta porque no se ha logrado confirmar la veracidad de estos dichos. La Presa Libertad no debería ser la única opción que nos esté ofreciendo el actual gobierno y menos cuando la construcción, llenado y utilización de la misma llevaría más de 5 años.

Nos deberían de informar qué es lo que se está haciendo para evitar pérdidas de agua en la red de distribución. Se estima que en Nuevo León hay una pérdida de alrededor de un 30%, ya sea por fugas, tomas clandestinas o errores de medición, mientras que de acuerdo a estándares internacionales este valor asciende a solo un 15%. Por otra parte, surgen otras interrogantes, estando entre ellas las siguientes: cómo se ha regulado entre las empresas el uso del agua subterránea y de las aguas residuales tratadas, cómo han promovido el uso racional del agua entre la ciudadanía, y qué avances ha logrado en términos de planeación e implementación el Fondo de Agua Metropolitano de Monterrey.

Está bien que Agua y Drenaje de Monterrey nos haga saber que ha aumentado el consumo de agua y debemos tomar medidas para utilizarla inteligentemente, pero el gobierno además de preparar una campaña de concienciación, debería de informar las medidas paralelas que realiza a fin de garantizar el abasto de agua para los años entrantes. Esta administración estatal está en sus últimos meses y no ha habido avances contundentes en este sentido. Si se canceló un proyecto, se debió considerar el tiempo que se “perdería” al iniciar con uno nuevo. El gobierno independiente debe tomar decisiones y se requiere que éstas se vean cristalizadas en acciones, obras y resultados a favor de la ciudadanía.

Hasta el día de hoy, tenemos escasez de agua y a los ciudadanos nos toca hacernos responsables de la parte que nos corresponde, mientras que al gobierno le toca definir y acelerar los proyectos que sean de mayor beneficio para la comunidad. La Presa Libertad debería de venir acompañada de una serie de proyectos que incrementaran el abastecimiento de agua a la entidad. Mientras que eso sucede dejemos de barrer la calle y lavar los autos a manguerazos, juntemos el agua de lluvia y cerremos la llave mientras nos lavamos. Sí, estamos consumiendo más agua; hagamos lo que nos toca como sociedad para reducir su consumo, y parte de lo que nos toca hacer es demandarle al gobierno que ayude a garantizar el abasto del vital líquido, no solo proponiendo, sino ejecutando obras para el beneficio social, ambiental y económico de Nuevo León.