Para entender de una mejor forma los índices de los contaminantes atmosféricos, empecemos por señalar los que se registran en la red de monitoreo. En ella se miden los contaminantes denominados como criterio, es decir, aquellos que están normados y se establece un límite máximo permisible de concentración en el aire, buscando proteger la salud de la población. En el caso del área metropolitana de Monterrey, la red del Sistema Integral de Monitoreo Ambiental (SIMA) monitorea el monóxido de carbono, bióxido de nitrógeno, óxidos de azufre, ozono, partículas de fracción gruesa y fina, es decir, partículas menores a 10 y a 2.5 micras.

En los monitores, la información se genera segundo a segundo, obteniendo promedios que más tarde se convierten en los indicadores que utilizan las autoridades para informarnos el estatus de la calidad del aire. Dado que cada contaminante se mide en unidades distintas y tiene límites máximos permisibles diferentes de acuerdo a los efectos que ocasiona en la salud de la población, se optó por emplear una escala igual para todos los contaminantes, siendo más sencillo de entender para la población qué tan limpio o sucio se encuentra el aire que respiramos. Por más de 30 años se utilizó el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA), migrando recientemente al Índice de Calidad del Aire y Riesgos a la Salud (ICARS).

El uso de estos índices ha ocasionado que algunas veces pensemos que las estaciones de monitoreo están registrando mal las concentraciones de ciertos contaminantes. Por ejemplo, un día en el que se pierde la visibilidad de las montañas y que para nosotros a simple vista pudiéramos decir que hay mucha contaminación de partículas (polvo), al revisar los datos que publica el SIMA, el reporte pudiera indicar que la calidad del aire es buena. Lo anterior se debe a que el cálculo de los puntos IMECA utilizaba un promedio móvil de las concentraciones registradas durante las últimas 24 horas, mientras que ahora al emplear los ICARS este promedio móvil será de las últimas 12 horas. De esta forma, el gobierno y los grupos más susceptibles podrían tomar mayores precauciones, protegiendo así su salud. Ahora bien, con esta escala es muy probable que se registren mayores días con mala o muy mala calidad del aire, con respecto a lo que se reportaba anteriormente con los puntos IMECA.

Es necesario adentrarnos un poco más en los efectos de los contaminantes atmosféricos en la salud, pero inicialmente debemos entender que cada uno de ellos ocasiona diferentes malestares y enfermedades. En caso del área metropolitana de Monterrey, el contaminante que rebasa con mayor frecuencia el límite establecido en la normatividad es el material particulado, específicamente, las partículas menores a 10 y 2.5 micras, mejor conocidas como PM10 y PM2.5 respectivamente; a diferencia de lo que sucede en CDMX, donde el principal contaminante que rebasa la norma es el ozono.

Definitivamente es necesario actuar para salvaguardar la calidad de vida de la población. La escala de los ICARS nos hará más conscientes de lo contaminado que está el aire que respiramos, pero lo más importante es que se requiere una serie de acciones claras y contundentes para disminuir los índices de contaminación. Como ciudadanos debemos tratar de entender la problemática, sus consecuencias, y sobre todo, actuar para que mejore la calidad del aire y cuidar nuestra salud.

Semana a semana iremos profundizando en este tema, de forma tal que como sociedad comprometida con el mejoramiento del medio ambiente, tengamos una idea más clara sobre la calidad del aire que respiramos, sus efectos y las acciones que se pueden realizar para disminuir los índices de contaminación en la región.