Si no ha visto la película de Warner Brothers, titulada “El Guasón” en Latinoamérica o “Jóker” en los Estados Unidos, no se la debe de perder por varias razones.

La primera, es que desde hace muchos años no se hacía en el cine norteamericano una película con tanta carga crítica a una sociedad tan insensible como la de los Estados Unidos. Lamento decirlo pero desde “Forrest Gump” no había tenido la oportunidad de ver algo así, y aunque el cine, como toda expresión de Arte, es subjetivo, no puedo dejar pasar la oportunidad de comentarlo aquí.

La segunda, es que ésta es la mejor película de todos los tiempos, con unas actuaciones increíblemente reales en un entorno irreal que llevan al espectador al pensamiento más profundo sobre lo que significa la intolerancia, la discriminación y las profundas diferencias sociales que marcan el entorno de una sociedad podrida que aparenta ser justa.

La tercera, no menos importante sino al contrario, es la actuación de Joaquín Phoenix, quien plasma en la pantalla grande, una gran capacidad actoral basada en la técnica vivencial que en el Siglo XIX Konstantin Stanislavsky dio a conocer al mundo del Teatro.

La Técnica vivencial obliga a que el actor centre su atención en imágenes internas que lo llevan a encontrar la emoción necesaria para construir un personaje que logre trasmitir una interpretación auténtica, creíble y emocionante.

Me queda claro, así lo hizo Joaquín Phoenix, acumuló una corriente interna de imágenes que lograron inventar para el público la vida del personaje interpretado.

El Joker es la verdad……..la verdad de la imaginación del actor, pero este trabajo actoral no se logra solo, es un trabajo en equipo que requiere de mucha dedicación y esfuerzo colectivo pues armar el personaje se basa en las experiencias vividas por todos, pues cuando se tiene éxito, el resultado nos lleva a los espectadores al debate del contenido logrado.

Hubo intentos gubernamentales para impedir el estreno de la película, las razones eran que la violencia del film podría desatar atentados, pero más bien fue miedo a la respuesta de la gente al ver la película, pues retrata con crudeza muchas de las fallas sociales al elegir gobernantes, alguien del gobierno seguramente pensó en el símil con algún personaje importante.

La ficha técnica, que seguramente Phoenix estudió con atención, incluye el perfil de delincuente; psicópata, asesino, manipulador, mentiroso, irritable, explosivo y de verbo violento, lo cual demuestra que dichas cualidades a veces se entremezclan con las de los hombres en ejercicio del poder.

Todd Philips es el director de la película y en ella destacan por su justeza las actuaciones de Robert de Niro y de Bret Cullen. Ya tiene esta pelicul un premio en el festival de cine de Venecia y seguramente peleara el Oscar a mejor película, pues la de mejor actor no creo que la pierda.

Hoy que la locura gobierna en muchas partes del mundo, la llegada de este esfuerzo cinematográfico sirve como catarsis para mostrarnos que los padecimientos mentales deben de ser atendidos por el estado, que el voto debe de ser razonado y que a veces la locura es contagiosa.

Ver un personaje de “Comics” en el cine interpretado por un ser de carne y hueso, nos puede llevar a un ejercicio de conciencia, pero no al de mimetismo, pues no recuerdo el caso de alguien disfrazado de Superman lanzándose de algún rascacielos después del estreno de la película.

A veces la realidad supera a la fantasía, basta ver las imágenes de esta semana en Culiacán, para enfrentarnos a la contundencia de los poderes fácticos que nos gobiernan desde hace tiempo.

Cierto no hay nada nuevo bajo el sol, pero antes no se reconocían los arreglos que todos suponíamos se hacían bajo la mesa para evitar el desorden, la anarquía o la demostración de fuerza.

A algunos les quedaba claro, que esas campañas intermitentes de despojo de autos, quema de llantas, bloqueos y amenazas, obedecían a que alguien “Pesado” había sido detenido. Hoy, hoy ya todo México sabe que así se arreglan las cosas del 2002 a la fecha.

No soy cinéfilo, pero la mercadotecnia moderna me ha llevado al cine en el último año en dos ocasiones, para embelesarme con la música de “Bohemian Rapsody” y para quedarme sin aliento ante la enorme presencia en la pantalla de JOKER O EL GUASÒN.