FOTO: Posta/ Saúl García
FOTO: Posta/ Saúl García

Gran problema ha causado la posición de los nuevos migrantes que llegaron y se apostaron sobre el puente nuevo internacional en la frontera de Matamoros Tamaulipas y Brownsville Texas.

Un problema provocado por los Estados Unidos y sus leyes de inmigración, que desde que fueron modificadas para contener el flujo de mexicanos hizo que se abrieran sus puertas para los centroamericanos, sin imaginar en lo que se les convertiría al paso de los años.

Es política dicen, tienen razón, las decisiones tomadas durante el gobierno de Obama sentaron las bases para lo que ahora vive la frontera de México con los Estados Unidos, pero con la actitud de Trump esto que ellos provocaron, está causando grandes incomodidades en México.

Seamos claros, alguien en el gobierno norteamericano consideró necesario equilibrar la inmigración al país más poderoso de América, restringiendo el paso de los mexicanos pero ofreciendo en Centroamérica asilo político a quienes cruzaran la frontera acompañados de menores de edad.

Esto comenzó hace más de un lustro, pero ellos tenían preparados contenedores especiales, no quiero llamarles cárceles, atendidos por el gobierno norteamericano para verificar los datos de los migrantes antes de concederles su visa humanitaria.

Fue tal la respuesta de los centroamericanos que al paso de los años, sus confinamientos resultaron insuficientes, provocando un gran problema social al separar a los niños de sus padres, mientras hacían la lista de espera para resolver su situación.

Originalmente dijeron que era para poder preservar la seguridad de los menores, pero fue tal la desorganización que se perdió el hilo de muchas familias, quedándose con niños que no podían regresar con su padres y padres que ansiosamente buscaban a sus hijos en los diferentes albergues, mismos que se localizaban a millas de distancia entre unos y otros.

La solución del gobierno de Trump fue muy sencilla, no dar más cabida a los solicitantes de visa de asilo político y dejar fuera de su país el problema que ellos mismos ocasionaron al tratar de equilibrar en forma inapropiada la nacionalidad y origen de sus nuevos ciudadanos o residentes temporales.

Es decir, la sala de espera para su trámite migratorio se encuentra hoy en nuestro país, cuando hace apenas un año, ellos eran quienes se responsabilizaban en tu territorio de lo causado por su decisión política.

El gobierno mexicano no puede hacer nada al respecto, pues cometió muchos errores al inicio de la nueva administración, al considerar que el derecho de migración de los pueblos no debía de ser detenido, por ello en la mesa del tratado comercial con Canadá y USA este fue uno de los condicionantes.

Ahora como el gobierno no puede hacer nada, ya que es un gobierno de amor y paz, pero además porque quienes migran con su familia regularmente lo hacen por la inseguridad en donde viven actualmente, la solución está en la sociedad civil de la zona fronteriza.

Pero no es con actitudes de desprecio para los migrantes como se va a solucionar, tampoco cayendo en la xenofobia y mucho menos en la discriminación, nuestros pueblos fronterizos han crecido gracias a la migración nacional, eso nos debe hacer recapacitar en nuestra forma de trato, ya que ellos no vienen a quedarse aquí, van de paso y se asientan momentáneamente por el cuello de botella que crearon los norteamericanos.

Quienes migran lo hacen por miedo más que por ambicion, quienes huyen de su patria con sus hijos lo hacen por brindarles un mejor futuro, no por ver a quien molestan en su recorrido, y si trataron de cruzar en tropel, es porque fueron engañados por agitadores que desaparecieron después.

Si el gobierno federal mexicano no tiene recursos para atender el flujo de migrantes que aquí esperan, entonces que no otorguen permisos de cruce temporal, si el gobierno estatal no tiene recursos para solucionar la estancia de ellos aquí, entonces que permita que la sociedad civil lo haga, si el gobierno municipal no puede atender sus necesidades de salud y el hacinamiento, entonces que convoque a la ciudadanía de la frontera para que crucen solo a lo esencial al lado americano y que no adquieran nada del otro lado, que convoquen a una cruzada para reactivar el consumo en el lado mexicano y aunque la gasolina cueste unos centavos más que se compre en nuestro territorio, cuando baje el flujo a los restaurantes, centros comerciales, bares y centros nocturnos de las ciudades fronterizas americanas, entonces ellos alzaran la voz y velaran por su interés.

Si el problema político lo ocasionó el gobierno norteamericano que sean ellos quienes encuentren la salida al problema económico que se les puede presentar, los mexicanos fronterizos bien podemos organizarnos para que de aquel lado de la frontera tomen las medidas adecuadas, no cruzar a los estados Unidos más que para lo esencial, no consumir en el lado americano, no comprar nada allá, esa es LA SOLUCIÒN.

Jorge Alberto Pérez González

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