Casi no hay vehículos circulando, las pedreras no están operando y se siguen reportando altos índices de contaminación. Entonces, ¿quiénes son los responsables de la mala calidad del aire?

Hasta hace un par de meses, la contaminación atmosférica era uno de los temas favoritos para algunos medios de comunicación. Finalmente estábamos prestando atención a una problemática que debería ser de gran importancia no solo por los paisajes y las montañas que dejamos de ver durante días contaminados, sino por los efectos a la salud que la contaminación trae consigo.

El Área Metropolitana de Monterrey (AMM) ha sido una de las regiones que reporta los índices de contaminación atmosférica más elevados no solo en México, sino en Latinoamérica. Por un lado, es de destacar que en Nuevo León se inició con el monitoreo de la calidad del aire en 1992, con equipo técnico e infraestructura de primer nivel para reportar en tiempo y forma los índices de contaminación atmosférica. Desde hace muchos años hemos visto una capa de polvo o esmog grisáceo y recientemente grupos ciudadanos han tomado la batuta y le han exigido al gobierno que tome cartas en el asunto y ejecute acciones para mejorar la calidad del aire del AMM.

Se han realizado un sinnúmero de estudios en los que se indica que existe un grave problema en materia atmosférica, siendo las partículas el principal contaminante que rebasa los límites máximos permisibles establecidos en la normatividad aplicable. En los inventarios de emisiones anteriores al 2010, la principal fuente de emisión de este material particulado eran las fuentes de áreas, contribuyendo éstas con el 67.26% del total de emisiones de partículas menores a 10 micras (PM10) y el 50.84% de las partículas menores a 2.5 micras (PM2.5). Ahora bien, en estudios recientes se ha atribuido el problema de la contaminación atmosférica del AMM a las fuentes móviles y, por tal motivo, se ha buscado la forma de implementar programas como la verificación vehicular.

Creo que las fuentes móviles efectivamente son una importante fuente de emisiones a la atmósfera y se debería atender este tema desde una perspectiva de movilidad sustentable. Nuevo León tiene una de las tasas de motorización más altas de América Latina, pero pensar solo en la verificación no nos servirá de mucho. Se requiere pensar cómo se va a mejorar el transporte público; cuáles serán las opciones que se le ofrecerán al ciudadano para trasladarse y esto resulta aún más complicado en tiempos de coronavirus. Hoy por hoy, el AMM no cuenta con la infraestructura para pensar en la introducción de vehículos eléctricos, no motorizados o más líneas de metro, cuando pasada una y casi dos administraciones, seguimos esperando la inauguración de la Línea 3.

Resulta interesante resaltar que durante la cuarentena se han emitido alertas por mala calidad del aire. Esto sucede cuando ha habido una disminución de alrededor de un 80% en la actividad del parque vehicular. Entonces, ¿son los vehículos los principales responsables de que los índices de la calidad del aire rebasen las Normas Oficiales Mexicanas o son otras fuentes como se mencionaba en los inventarios de emisiones anteriores?

Es importante que se revisen cuáles son las mejores opciones que se pueden implementar en el AMM para disminuir la cantidad de autos en circulación, mejorar la oferta de transporte público y la calidad de los combustibles, realizar las revisiones físico-mecánicas, optar por el uso de ciclovías y mejorar la conectividad de los espacios. Estas acciones y muchas más ayudarán a disminuir las emisiones a la atmósfera, pero resulta de igual importancia identificar las fuentes de emisión de material particulado e implementar acciones que logren la disminución de las concentraciones de este contaminante.

No solo son las pedreras; no solo son los autos; hay muchas industrias y construcciones urbanas que deberían de cumplir con la normatividad aplicable. Hay gran cantidad de áreas desprovistas de vegetación y caminos por pavimentar. Aún hay mucho por hacer. La mala calidad del aire no es solo voltear al cielo y ver una capa espesa de esmog, es contabilizar anualmente en el mundo alrededor de 7 millones de muertes prematuras asociadas a la contaminación atmosférica, de acuerdo a datos del Environmental Defense Fund[i], por lo que así como ha sido preocupante el COVID-19, así debería de serlo la calidad del aire desde hace varias décadas solo que no hemos estado informados al respecto.

En Nuevo León se requiere que se implementen paralelamente una serie de estrategias para disminuir la contaminación el AMM. Esperemos que estos días le hayan dado un respiro a la Secretaría de Desarrollo Sustentable e inicie con un plan que ayude a que nuestro cielo se vea cada vez más azul y podamos respirar aire limpio. Mientras que eso sucede, aprendamos cuáles son los pasos que hay que seguir durante una contingencia y, sobre todo, pensemos cómo podemos ayudar. El aire limpio es tarea de todos.