Vivimos una era que está muy lejos de la realidad tangible, por todos lados se ven los sucesos, los leemos en los diarios, los vemos en la televisión, en nuestras redes sociales y no lo podemos creer, pensamos que es mentira, no los hechos contundentes, sino las explicaciones posteriores.

Sepultar los hechos, ocultar los incidentes, minimizar las acciones, no nos resulta tan abrumador, como comprobar el contubernio, la sociedad oculta y el interés supremo en mantener los cotos de poder por encima del bien común.

Estas actitudes ya tienen tiempo, sin embargo ahora, se modifica el resultado, se adereza la confianza y bajo títulos rimbombantes tratan de que no se vea lo evidente.

A pesar de las ejecuciones extrajudiciales, de los asesinatos por error en una brecha de Reynosa, también en un tramo de la carretera Miguel Alemán-Nuevo Laredo, a pesar de la incriminación falsa a periodistas y de los notables secuestros de profesionistas más la cantidad de policías ultimados en Cd. Victoria, viene un Sub-Secretario Federal a Tamaulipas y dice a voz en cuello y engolando la voz que nuestro estado es el tercero menos violento del país y que el gobernador de Ustedes ha cumplido con la misión de devolvernos la paz y tranquilidad que merecemos.

Nadie le creyó, pero lo dijo.

Un Diputado Federal, hermano del Secretario General del Gobierno de Tamaulipas, acude con prepotencia al Ingenio del Mante para exigir que le compren la caña propiedad de su familia, a pesar de que el producto está en mal estado, pero además ordena a sus colaboradores que filmen la agresión al gerente del Ingenio, para él mismo hacer circular el video por medio de las redes sociales.

Posteriormente se disculpa y alega en otro video que sus palabras fueron expresadas así, porque es de campo, porque es de rancho pues, nunca reconoce que la caña podrida era propiedad de su familia y alega que él es así, pues siempre ha defendido a los productores de caña de la región del Mante.

Nadie le creyó, pero lo dijo.

Igual sucede en Matamoros, las redes sociales se han encargado de sembrar odio y mentira en varios temas, el más notable y que afectó la memoria de mi amigo el Dr. Sierra, y que además varios medios serios se vieron involucrados, al sostener que su fallecimiento había sido por causas del Coronavirus, cepa de reciente descubrimiento en China.

Pero las cosas no quedan ahí, existe una clara intención viral por medio de redes en las que adjudican a los migrantes los males sucedidos en las diferentes partes de la ciudad, el asalto y asesinato de un comerciante, el asesinato de un peluquero, los asaltos en las cercanías de la colonia Jardín y hasta la supuesta prostitución de
migrantes en las márgenes del Rio Bravo.

Toda esta campaña, con fines aviesos en contra de los migrantes, se hace por medio de las redes de WhatsApp, tal es el empeño que muchos ya pensamos que más que la seguridad de los habitantes de Matamoros, los gestores lo hacen con fines políticos fácilmente entendibles.

Nadie lo creyó, pero muchos lo compartieron vía WhatsApp.

El riesgo de todas estas actitudes falaces, es que el ciudadano ya no crea en las instituciones, ya no crea en los representantes federales y ya no crea en los grupos de redes sociales que promueven con singular desparpajo la posibilidad de confinar en un campo de concentración a quienes no pidieron venir aquí.

El Nacionalismo en su máxima expresión, pensando exactamente cómo piensa el verdadero culpable de lo que sucede en las cercanías del Puente Internacional de Matamoros, Donald Trump, pues si algo queda claro, es que el Supremacismo Blanco ha hecho mella en las conciencias de gente buena, pero mal informada.

La mentira emotiva​ que describe la distorsión deliberada de la realidad en la que los hechos objetivos tienen menor influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, tiene una nueva palabra, esta es: POSVERDAD.

Jorge Alberto Pérez González
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