En esto conoceré que de mí te has agradado: en que mi enemigo no cante victoria sobre mí. Salmo 41:11

En las Escrituras de hoy, cuando David se vio donde estaba, siendo el rey, pensó en todo lo que había pasado para llegar allí: El rey Saúl tratando de matarlo, la gente traicionándolo, los ejércitos atacándolo. David reconoció que Dios estaba detrás de el todo el tiempo, sin permitir que esos enemigos lo derrotaran. Eso, le dio valor, sabía que el Señor estaba de su lado.

Todos nosotros tenemos algunas de estas experiencias. Cuando miras hacia atrás cómo sobreviviste a esa enfermedad, cómo pasaste por la universidad, cómo rompiste esa adicción, te das cuenta de que fue solo por la gracia de Dios, y aquí estás. Cuando sabes que el Señor está de tu lado, te da valentía. No te desmoronas, y cuando llega la oposición, tu actitud es: "Estás jugando con la persona equivocada, puedo parecer normal, pero tengo un secreto: el Dios Altísimo está de mi lado ”.