En estos días de aislamiento social, donde muchos de nosotros estamos siguiendo las recomendaciones que nos da el sector salud y nos estamos quedando en casa, podemos percibir cómo la sociedad le está dando un respiro a la naturaleza. Si volteamos al cielo, lo vemos limpio; si visualizamos algunos videos locales e internacionales, vemos a los osos, las focas, ballenas y jaguares acercarse a las zonas donde hasta hace unos días había multitudes de personas y gran bullicio por todas las actividades que realizábamos diariamente, pero hoy, que muchos estamos resguardados, les hemos dado la oportunidad a estas especies de que disfruten de los espacios que les corresponden y por egoísmo, intereses económicos, políticos y sociales hemos tomado como nuestros y se los hemos arrebatado a la naturaleza.

Gran lección que nos está dando esta pandemia, en donde algunos tienen la oportunidad de trabajar desde su casa y se debe hacer una reestructura de los hábitos y costumbres para ser eficientes y eficaces en el desarrollo de las actividades laborales. Esto ha dado pie a que gran número de autos salga de la circulación, evitar tiempos de traslado de la casa a la oficina, y ahorrar gasolina, traduciéndose esto en una reducción de emisiones a la atmósfera.

Ahora bien, ¿qué estamos haciendo con ese tiempo que “ganamos” al no estar atorados en el tráfico de nuestra ciudad? En lo personal me he hecho más consciente de la gran cantidad de residuos que desecho semanalmente. Estamos teniendo un tiempo maravilloso para que, así como se está dando una reestructura laboral, hagamos una reestructura en el manejo de los residuos en nuestros hogares y aprendamos juntos como familia, la correcta separación de los residuos desde el origen. Esta puede ser una tarea muy interesante para los más pequeños de la casa y es probable que nos terminen enseñando a los más grandes.

Aquí les comparto una guía básica para iniciar la separación de residuos sólidos urbanos. Primero, resulta de gran interés ver qué productos pudiéramos dejar de consumir porque no son necesarios; pensemos cómo evitar el consumismo y qué productos pudiéramos sustituir por opciones más amigables con el ambiente. Segundo, reflexionemos si lo que vamos a desechar en realidad es algo que ya no sirve o si lo pudiéramos utilizar nuevamente o para un fin distinto. Tercero, iniciemos con la separación de los residuos en orgánicos e inorgánicos, y si esto lo tenemos muy claro, podríamos dar un siguiente paso y separar los materiales reciclables, tales como vidrio, metal y papel, dejando aparte el material orgánico.

Cuando inicié con la separación de residuos, recuerdo que me llamó la atención la gran cantidad de botes de plástico que tiraba semanalmente, así que ahí estuvo mi reto. Me di a la tarea de ver qué productos podía comprar en presentaciones más grandes, opté por comprar el suavizante en otra presentación y rellenar la botella que ya tenía en casa e inicié a darles otro uso. Me encantan las plantas, así que los botes de plástico los corto y los utilizo para germinar semillas e iniciar con el cuidado de algunas plantas o árboles. Ahora, pienso decorar una pared con estos botes. Solo es cuestión de ser creativos y ver cómo podemos ayudar a nuestro planeta.

Si tú estás separando tus residuos, ¿cuál es el material que más desechas y cómo lo pudieras reducir, reutilizar o reciclar? Este es un reto muy simple que nos puede ayudar a disminuir la generación de residuos. Ésta solo es una idea muy sencilla y útil que podemos poner en práctica. Ahora piensa, ¿tú cómo puedes ayudar al medio ambiente en tiempos de cuarentena? Todos podemos cuidar el medio ambiente; todos tenemos algo por hacer. ¡Manos a la obra!