El tema ambiental parece que está de moda y es bien visto que la gente opte por estilos de vida saludables al comprar productos orgánicos, comida vegetariana y materiales más amigables con la naturaleza, por citar tan solo algunos ejemplos. Todo esto está muy bien y felicidades a todos aquellos que han decidido hacer estos cambios para mejorar su salud y nuestro entorno.

Ahora, hay que tratar que ese estilo de vida lo llevemos a todas las áreas en las que nos desarrollamos y pensemos: ¿qué estamos haciendo para hacer uso eficiente de los recursos? Por un lado, empecemos a analizar los temas de agua; qué estoy haciendo para ahorrar agua. Aquí algunas ideas: lavo el auto utilizando tina con agua, cierro la llave mientras me enjabono, lavo los dientes o los trastes y almaceno el agua de lluvia. Pasando al tema de los residuos: reciclo, reutilizo, reduzco, o dicho de otra forma: evito usar productos desechables; evito en la medida de lo posible el uso de plásticos, favoreciendo el uso de vidrio, acero o aluminio; veo qué otro uso le puedo dar a algún material antes de tirarlo a la basura; y una muy importante, separo los desechos desde el origen. Este mismo ejercicio lo podemos llevar al aire: decido utilizar unidades no motorizadas o camino para desplazarme, utilizo el transporte público (con su sana distancia en estos momentos), comparto viajes, planto y cuido un árbol.

Hay muchas formas en las que todos podemos ayudar a disminuir nuestra huella de carbono. Definitivamente algunas de ellas nos parecerán más sencillas que otras, pero tratemos de adoptar la gran mayoría de estas ideas, buscando que nuestro impacto en el planeta sea menor. Se requieren cambios de estilos de vida que al final del día nos harán sentir mejor.

Aprovechemos estos días de cuarentena para reflexionar sobre el sinnúmero de cosas que hemos comprado y que en realidad no necesitamos. Yo creo que muchos de nosotros nos hemos dado cuenta de que somos muy afortunados y tenemos muchas más cosas de las que realmente necesitamos en nuestro día a día. En este sentido me refiero a la ropa, zapatos, bolsas, accesorios, vajillas y termos. En ocasiones somos víctimas de la moda y la tecnología y hacemos compras y gastos innecesarios. Antes de adquirir cualquier producto preguntémonos si realmente lo necesitamos, si realmente hará un cambio en mi vida, si es indispensable. Si la respuesta es no, no hagamos la compra.

En este periodo realicemos un análisis de nuestro estilo de vida. Saquemos algo bueno de todo esto y aprendamos en familia a transportarnos responsablemente, sensibilicémonos sobre la importancia del ahorro de energía y del agua; busquemos comprar productos locales y de temporada; aprendamos a reciclar y reutilizar, haciendo de esto una actividad creativa en casa.

El cuidado del medio ambiente no solo es responsabilidad del gobierno y las empresas, es responsabilidad de todos. ¡Pongamos manos a la obra!