Hace un par de días, la lluvia azotó el norte del país por el paso de la tormenta tropical “Fernand”. Los resultados, en el caso de Monterrey y su área metropolitana, fueron muy preocupantes, y no me refiero a las afectaciones directas por la tormenta, sino por el comportamiento de muchas personas que aprovecharon para deshacerse de basura, e incluso muebles que se aventaron a los arroyos y canales.

En caso de la presa La Boca, que alcanzó su máxima capacidad, ahora flotan grandes cantidades de basura, botellas, bolsas de plástico, entre otros contaminantes; se calcula que hubo más de 100 de toneladas de basura. Por otro lado, las calles de la ciudad se volvieron un caos ya que los desechos que hay en la calle terminando tapando las alcantarillas y su sistema pluvial, alcanzando más de 670 toneladas de basuras en las alcantarillas.

Todos necesitamos despertar y hacer conciencia sobre el uso responsable de los desechos que generamos. Es una irresponsabilidad que como sociedad esperemos que las autoridades se hagan cargo de la basura, nosotros como ciudadanos jugamos el papel más importante, depositar la basura en su lugar.

Entendamos que cada quien juega tiene un rol en la preservación del medio ambiente. Somos un equipo que de manera coordinada debemos de cumplir con nuestras pequeñas acciones: reciclar, no consumir plástico, cuidado de la energía eléctrica y lo más importante, transmitir las acciones a los demás.

¡Generemos conciencia! Hagamos que nuestros pequeños esfuerzos tengan un impacto relevante en el mundo, por más imposible que parezca. Exijámonos día a día para mejorar nuestro mundo. Está en nuestras manos, no en la de alguien más.

¿Y nosotros qué?