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ESTADOS UNIDOS.- Siete meses después del último partido de Grand Slam, el Abierto de Estados Unidos exhibió un marco totalmente ajeno a lo habitual para el tenis profesional.

Bienvenidos a la burbuja de Nueva York, en la que retumba la música en los cambios de lado para tratar de preservar o fingir algo del ambiente en un torneo sin público debido a la pandemia de coronavirus.

Todo es “raro” y “futurista”, como lo describió el lunes Juan Ignacio Londero, al dar una conferencia de prensa en la plataforma Zoom.

El argentino dio cuenta 6-3, 6-3, 7-5 del ruso Evgeny Donskoy, dándose el gusto de ser el primer ganador del cuadro masculino. Poco después se explayó sobre las sensaciones peculiares de jugar en condiciones inusuales dentro y fuera de la cancha.

“El ya estar en una burbuja es raro. No hay gente, sólo estamos los jugadores y la gente que trabaja”, dijo Londero, el número 62 del mundo que repite en la segunda ronda del certamen. “Todo es diferente. Es un torneo futurista. Hay 20 cámaras por cancha. Es raro hacer una entrevista por Zoom, es como una película del futuro”.

Muchos, pero muchos cambios en el primer Slam desde el Abierto de Australia a inicios de febrero. La presencia de jueces de línea se ha limitado a dos de las pistas; en las demás se depende del juez de silla y un sistema electrónico para cantar los piques. Los jugadores ya no dependen de los recogepelotas para recibir la toalla con la que se secan el sudor, tienen que caminar por ella.

Y el público no ruge porque no hay.