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ESTADOS UNIDOS.- En 1993 los medios del mundo se hicieron eco de un acontecimiento impactante ocurrido en Manassas, Virginia, en los Estados Unidos: una mujer de origen ecuatoriano le había amputado el pene a su marido, un ex marine americano llamado John Bobbitt.

Después se supo que Lorena, aquella mujer, había sido víctima de abusos físicos, sexuales y psicológicos por parte de su marido durante años, y que la noche del hecho había sido violada reiteradamente por John, a quien los médicos tras una operación de más de 9 horas, lograron implantarle su miembro amputado.

“Estaba totalmente destruida: emocionalmente, psicológicamente, totalmente traumatizada”, cuenta Lorena, a quien a la edad de 19 años y recién llegada a Norteamérica conoció a Bobbitt, con quien estuvo casada por cuatro años.

La historia de Lorena y John llenó las páginas de los diarios y revistas, y ocupó cientos de horas de televisión. Los detalles del sangriento hecho fueron desmenuzados por los programas más amarillistas.

Tras un juicio en el que ambos salieron absueltos (él de los abusos, y ella, de la amputación) el golpeador intentó suerte en el cine porno y deambuló entre reality shows y noches en la cárcel. En cambio, Lorena recuperó su apellido -Gallo-, y se transformó en una activista por los derechos de las mujeres maltratadas.

En este camino de casi tres décadas de vida, Lorena ha escrito libros, dictado conferencias, y ahora produce una película que cuenta su visión de la historia.

Este miércoles 25, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el canal Lifetime estrena la película Yo soy Lorena Bobbitt, producida y narrada por su inspiradora.